Sí, me faltaba, bueno nos faltaba, algo de dinero y lo peor de todo es que no se me ocurría nada para conseguirlo. Eso me agobiaba y detestaba la idea de aceptar dinero de mi familia. Fui a dar una vuelta, esta vez sin Andrea, quería estar sola, pensar, reflexionar sobre lo que había sucedido… y una y otra vez se me pasaban por la cabeza la estúpida ideas de que si haríamos lo correcto yéndonos. Creía que sería buena idea, me daría el aire, conocería nuevas cosas y podría estudiar realmente lo que quería. Por otra parte todos hablaban como si se tratase de una horrible idea, dos chicas solteras y jóvenes, solas por Liverpool, y una de las críticas que más odiaba era la de que la fotografía era para hombres, ¿y por qué no para mujeres? Yo sola me irritaba pensando aquellas bobadas.
De pronto se iluminó una, pequeña lucecita en mi cabeza. ¡Claro! Ya estaba, nos iríamos al centro de la ciudad, por allí había mucha gente y además algunos adinerados. No lo pensé dos veces, fui corriendo hasta la casa de Andrea, llamé a la puerta eufórica , abrió ella.
-Sara, ¿Qué haces aquí? ¿Pasa algo?-Dijo con tono preocupado.
-No, no pasa nada. ¡Andrea! Tengo una idea para conseguir algo más de dinero.- Le dije, mientras tomaba aire, ya que había ido corriendo.
-¿Qué? ¡Eso es genial!¿De qué se trata? Tiene que ser un plan infalible, para que hayas venido corriendo hasta aquí.- Me contestó con una sonrisa de oreja a oreja.
-He pensado en que podemos ir al centro a tocar o algo así… Conseguiremos poco pero para irnos y al menos estar en un hostal…-Andrea me cortó.
-Poco no, muy poco, ya sabes cómo es la gente y además no sabemos cuánto valdrán los hostales allí. ¿Y si son caros?, además si por casualidad nuestros padres pasan por ahí y nos ven, ¿Qué explicación vamos a darles, qué estamos mendigando?, si nos pillan adiós a nuestro sueño, Sara.-
-¿Y si no lo son?, Además las posibilidades de que nuestros padres pasen por ahí, es de una contra un millón, además tú misma lo dices muchas veces, si no arriesgas no sabes lo que puede pasar. Intentémoslo.- Le expliqué.
Andrea aceptó, a regañadientes, y quedamos a las cuatro y media para salir hacia allí, iríamos en bici. Estábamos en la manzana que había entre nuestras casas , mientras me dirigía hacia allí, caí en la cuenta de que teníamos un problema, cargar las guitarras. Me sorprendí al ver a Andrea como con un vagón y una cuerda, además de la guitarra y la bici. (Por supuesto nuestras armónicas también andaban por allí)
-¡Para!- Deje mis cosas y me dirigí hacia ella- Trae que te ayude antes de que se te caiga todo.-Dije mientras dejaba mis cosas e iba hacia Andrea.
-Sí, será lo mejor-Dijo entre risas.
Una vez acabó de explicarme como se le había ocurrido eso del transporte de guitarras nos pusimos manos a la obra. A las bicis iba enganchado el vagón con cuerdas y en él las guitarras sujetas. Era un invento algo extraño e incómodo pero servía. Al cabo casi de una hora llegamos al centro. Allí había edificios mucho más bonitos y también pasaban algunos carros de caballos, que por cierto me encantaban. La gente nos miraba extrañados pero no le dimos importancia. Nos situamos en un lugar donde pasaba bastante gente, sacamos las guitarras y armónicas y comenzamos a tocar y cantar. Algunas personas se paraban a mirarnos, con suerte nos dejaban algo de dinero. Andrea miró su reloj, eran las siete, llevábamos una hora y media y decidimos contar lo que nos habían dejado.
-Cinco, diez, quince…- Contaba Andrea con lo que le habían dejado.
-Veinte, veinticinco, treinta… treinta y… cinco. Solo treinta y cinco-Dije, algo soprendida.
-Te lo dije… Bueno al menos es algo.- Me dijo mientras recogía su guitarra.
-Pues volvamos, estoy impaciente por planearlo todo.
Nos fuimos, al llegar desmontamos el invento para transportar las guitarras. Empezamos a hablar, a soñar y a planificar el viaje muy emocionadas.
Saldríamos uno o dos días antes para llegar a Madrid y allí coger un tren, que nos llevaría a nuestro próximo destino y allí, coger un barco, además de cambiar el dinero. Cuando llegásemos a nuestro esperado destino lo primero que haríamos sería buscar un hostal, una posada o algo parecido hasta encontrar una casa, también, por supuesto ir a informarnos sobre lo de estudiar. Después de estar otra hora planificándolo volvimos a casa y acordamos comunicar nuestros planes.
Así lo hice:
-Mirad, Andrea y yo ya tenemos suficiente dinero para empezar.- Dije intentando reprimir mi emoción.
Se hizo el silencio, solo se escuchaba el sonido de los cubiertos.
-¿Ya lo habéis decidido?-Dijo mi padre.
-Sí.
-Pero… ¿Crees que es buena idea?- Insistió mi madre.
-Sí. ¿Cuántas veces tengo que repetirlo?- Contesté algo molesta.
-Y bien, ¿Qué pensáis hacer?-Preguntó mi padre.
Lo expliqué todo con pelos y señales. Ni mis padres ni mi abuela dijeron nada. Preferí dejarlo estar, ya parecía que se lo tomaban mejor.
Al día siguiente, me desperté pronto, como solía hacer. Me recogí el pelo en una coleta y bajé a desayunar, mis padres no estaban, estarían comprando o algo por el estilo y mi abuela estaría paseando con algún vecino, así que me preparé el desayuno, fregué los platos del fregadero, y me puse a hacer una lista con todo lo que me llevaría para el viaje.
Al cabo de diez minutos oí como la puerta se abría y a mis padres. Bajé para darles los buenos días, y al ver que no traían nada, pregunté:
-¿A dónde habéis ido tan pronto?
-A pasear, hacía una mañana estupenda, así que hemos decidido salir a dar un paseo.-Contestó mi madre.
-Ah vale, ¿Y la abuela?-Pregunté extrañada, se me hacía raro que mi abuela no estuviese con ellos.
-Nos ha dicho que quería ir a la frutería, porque al parecer, se habían acabado las naranjas.- Me contestó mi padre mientras se quitaba las gafas de sol.
Miré a mis padres de arriba abajo, no le di la más mera importancia y volví a lo mío, hasta que mi padre me cortó;
-¿Y tú, qué se supone que haces?-Dijo mientras miraba por encima de mi hombro.
-Pues hasta que me has tapado la luz, escribir.
-Eso ya lo he deducido, ¿Qué escribes?-Me dijo un poco molesto por mi contestación.
-Estoy haciendo un listado de todo lo que voy a necesitar para irme a Liverpool- Dije sonriéndole. Acto seguido se fue al jardín a regar las plantas.
Cuando ya había acabado de hacer mi lista, me fui a buscar a Andrea a su casa, pero para mi sorpresa me la encontré paseando a su perro.
-¡Andrea! Ahora mismo iba a buscarte.-Dije mientras me acercaba a ella.
-¡Qué casualidad!, y dime, ¿para qué me buscabas?- Me preguntó mientras sostenía a su cachorro, para que no se le escapase.
-Supongo que ya le habrás dicho a tu madre que tenemos suficiente dinero, y todo eso…-Antes de que acabara me contestó.
-Por supuesto, supongo que ya lo tiene asumido, y por eso ya no se opone a ello.-
-Bien, pues yo me he hecho una lista con todo lo que voy, o vamos, a necesitar, pero si quieres podemos quedar y la repasamos juntas.-Dije ilusionada.
-¡Genial!- Me contestó eufórica.
Parecía ser, que cada vez estábamos más cerca de conseguir nuestro sueño, y que ya nada podía frenarnos, por ahora.
No hay comentarios:
Publicar un comentario