domingo, 29 de mayo de 2011

Photographing Beatles - Capítulo 10 -

Después de estar todo el día haciendo fotos y tocando, llegó la hora de ir a trabajar. Teníamos que estar media hora antes para que nos diesen los uniformes y nos indicasen el funcionamiento del local.

-Sara, ¡CORRE!-Exclamó Andrea por miedo de llegar tarde.
-¡Voy, voy!
Llegamos justas, aún viviendo muy cerca. El encargado, nos esperaba en la entrada:
-Hola, tú debes ser Sara, a Andrea ya la conocí cuando vino a por el trabajo.
-Sí, encantada, sentimos llegar un poco justas.-Le dije dándole la mano.
-Bueno, pues entremos.
Después de enseñarnos todo el local (aunque una parte ya la conocíamos), nos dio los uniformes, nos indicó como debíamos recogernos el cabello y nos fuimos a los vestuarios.
Cuando salimos, nos sentíamos un poco ridículas, pero al ver a más chicas de la misma forma y al ver a un chico, también con uniforme, nos sentimos un poco  más cómodas. Aquella noche fue algo caótica.
-¡Perdona, perdona!-Exclamó el chico de la barra.
Andrea y yo nos giramos a la vez.
-¡Tú! La chica morena, acércate a la barra.- Dijo miestras secaba un vaso con un trapo.
Miré a Andrea, le cogí la mano y la arrastré conmigo.
-Vale, lleva este refresco a esa mesa. Y tú, rubita, lleva este plato a esa otra.
Andrea y yo cogimos lo que nos había mandado y nos separamos, mirándonos como si un abismo nos separase para siempre, estábamos nerviosas, y por eso, el primer día nos perdonaron varias equivocaciones con los pedidos.
Acabamos agotadas, me dolían los pies y solo de pensar que eso tendría que repetirlo casi todos los días… en fin… prefería no pensarlo. Tan cansadas estábamos que nos levantamos a las once (sí, muy tarde comparada a la hora que solíamos levantarnos).
Pasaron unos días y eso de ir a trabajar ya lo llevábamos mejor, un día, decidimos tomarnos la mañana para relajarnos.
-¿Por qué no salimos al jardín? Hoy hace un día bastante bueno-Le propuse a Andrea.
-Sí, sí, que para un día que sale bueno… ¡Saquemos las guitarras!
Salimos al jardín, realmente hacía un Sol espléndido y ni una nube,  y qué mejor que sentarnos y tocar. Tocamos nuestras típicas canciones, cantamos algo y practicamos junto con la armónica. A lo lejos vimos cuatro chicos que se acercaban, tres llevaban una funda de guitarra a la espalda y el último no llevaba nada.
-Fíjate Andrea. ¿No son los chicos de The Cavern?-Le susurré al oído.
-Pues sí, la verdad es que sí, pero hay uno nuevo ¿no?
-No lo sé, no consigo verlo…
Conforme se acercaban me di cuenta que, efectivamente eran aquellos chicos que vimos la primera vez en The Cavern, pero esta vez tenían algo diferente, un nuevo peinado, con algo de flequillo, que les quedaba realmente bien. Pasaron por delante de casa y siguieron andando todos menos uno, que al pasar unos metros nuestra casa, se volvió. Sí, era el chico de pelo oscuro y ojos verdes, se quedó mirándonos mientras tocábamos, ni Andrea ni yo queríamos volver la mirada hacía él, simplemente le mirábamos de reojo, pues seguro que ya estábamos ruborizadas. Al parecer, su compañero, el de ojos más pequeños, se percató de que se había quedado atrás.
-¡Hey! ¡McCa, venga vamos!-Le gritó dándole una cariñosa colleja.
McCa… ¿McCa? ¿Qué tipo de nombre era ese?, no me atreví a decirle nada a Andrea, por si ese nombre era común aquí, y yo no quería quedar en ridículo. Pero, pareció que a ella tampoco le sonaba mucho, ya que, su cara era todo un poema.
-¿McCa?...-Susurró sin quitarles la mirada a los dos chicos,que se alejaban.
-Eso mismo te iba a decir yo. No es un nombre común, ¿no?.
-Parece más un apellido que un nombre, pero McCa es muy raro...
Sin mediar una palabra más continuamos nuestro día de "fiesta" en nuestro jardín.